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CRICKET IN THE SPANISH NATIONAL PRESS
 
16th March 2010

16 March 2010

 


La razón

 

 

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No queremos ser como Beckham: Barcelona se engancha al cricket


Hasta que la comunidad paquistaní de Barcelona no se puso a jugar al cricket, no se sintieron como en casa
 


Khurram tiene 27 años,  vive en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y, a diferencia de muchos de sus amigos, su ídolo no es Messi ni Beckham, sino Shahid Afridi, el jugador más popular de cricket de Pakistán. Su gran pasión desde que tenía 4 años es el cricket y uno de sus sueños ya lo ha cumplido: «He creado mi propio equipo, el Barcelona Eagles Cricket Club, y el pasado domingo empezamos a jugar en la liga catalana de cricket», comenta orgulloso este joven,  inseparable de su gorra negra de bateador.


Mientras que el cricket, un deporte parecido al béisbol, en nuestro país es casi desconocido, en países como Inglaterra, India, Pakistán, Sri Lanka y Australia es una auténtica pasión de masas. «La gente hasta muere en los partidos. A un chico le dio un infarto al ver cómo perdía su equipo», explica Khurram en el bar de debajo de su casa a la salida del trabajo.


En los últimos dos años, con la llegada de la inmigración, ha proliferado la práctica de este deporte y de sus clubes: «En sólo dos años, Cataluña ha pasado de tener tres equipos a veintidós», explica el joven. Y es que el cricket es algo más que una moda para los recién llegados de Pakistán: es el reencuentro con una pasión cultivada en su tierra de origen. Ya no se juega solamente en los parques del barrio del Raval, sino también en Montjuïc, Cornellà, Olot (Gerona) o Tarragona.  ¿Integración? ¿Respeto a otras culturas? Puede ser. Pero ¿podrían vivir los paquistaníes sin cricket? Algunos, no.


Hace cuatro meses que Fahad, de 19 años, dejó su casa, sus amigos, su patria y su vida en Pakistán para venir a Barcelona junto a su familia, donde ya vivía su padre. Lo primero que hizo al llegar no fue aprender catalán o castellano, sino buscar en Google clubes de cricket para poder seguir practicando su deporte favorito. Fue entonces cuando cambió sus lágrimas de añoranza por una tímida sonrisa con una pelota en la mano: «Todos los miembros de mi equipo, los Eagles, se han convertido en mis amigos. Llegar a Barcelona no hubiera sido lo mismo sin el cricket. Jugar me hace sentir que estoy allí, en Pakistán», dice emocionado Fahad, que ya participaba en la liga de su país.

El mejor «keeper»
Fahad divide ahora su tiempo  entre su pasión deportiva y sus clases para aprender castellano, lengua que aún no domina, por lo que sus amigos le hacen de intérpretes. Y es que, a pesar del poco tiempo que lleva con ellos, tiene una gran complicidad con sus compañeros, que se han convertido en su mano derecha durante estos meses. «Nosotros le admiramos, es el único “wkt-keeper” (portero) que juega sin casco. Tiene mucha confianza, seguridad y para mí es el mejor “keeper” de la liga catalana», comenta Kurram, el capitán.
«Cuando estamos en el campo te olvidas de dónde estás, te sientes más cerca de casa, te hace olvidarlo todo», explica Kurram, que gracias a la ayuda de un compañero de su trabajo en la empresa electrónica Sharp realizó todos los trámites para registrar su club deportivo.  «Aprendí a jugar en Pakistán, viendo los partidos en la tele, allí es como aquí el fútbol», aclara este emprendedor joven que llegó hace ocho años a Cataluña y vive con sus padres, su hermana y su hermano.

«Empezamos juntándonos en los párkings que estaban vacíos para jugar, pero no teníamos material ni nada, ya que es muy caro», rememora mientras añade que un buen bate puede costar 300 euros y una equipación entera alcanzaría los 200. «Ahora ya somos un equipo con 25 jugadores, de 19 hasta 43 años, con una web, material propio que hemos comprado en Pakistán... hasta tenemos tres equipaciones y más de setenta fans», dice Kurram con mucho orgullo de su equipo, que llegó a la final del torneo de Cataluña el pasado mes de febrero. «Ahora sólo nos falta un campo y un sponsor», suspira.

Con el mismo ímpetu habla Alí Imran, de 24 años, que trabaja en una empresa por las noches y roba horas de sueño para batear: «Yo entro a trabajar a las diez de la noche hasta la seis de la mañana, y en el último torneo jugué tres partidos habiendo dormido sólo dos horas», comenta el corpulento joven que viste ropa deportiva antes de dirigirse a la obra. «Cuando juego no noto el cansancio, sólo pienso en ganar. Lo aguanto porque estoy contento de poder jugar, pero también he de confesar que al día siguiente todos disputamos la final con ibuprofeno», recuerda entre risas el día en que se proclamaron subcampeones de Cataluña y bailaban por el campo.

Otro de los equipos de cricket más conocidos en Barcelona y promotor de este deporte es el Cataluña Cricket Club (CCC), que recibió el año pasado 15.000 euros de subvenciones para la organización de la liga catalana de cricket. El impulso de esta práctica deportiva es una iniciativa conjunta de la Secreataría General del Deporte con la Secretaria para la Inmigración y su finalidad es ofrecer a los recién llegados a Cataluña la posibilidad de integrarse en la sociedad mediante la práctica deportiva.

Por su parte, desde la Secretaría de la Inmigración piden a los inmigrantes que hagan un esfuerzo para que en este deporte participen también jugadores de otros orígenes. «En nuestro equipo hay dos de la India y un inglés. El cricket no entiende de idiomas, tenemos nuestra propia lengua de la pelota y el bate», detallan los jugadores de los Eagles, que, durante sus entrenamientos cerca del Camp Nou, han visto cómo en más de una ocasión se ha parado gente autóctona para interesarse por su juego. «Al cricket también juega gente de aquí, incluso ya se está formando un nuevo equipo de catalanes», explica Masih, presidentente del CCC, equipo que participó en la liga de Marruecos ganando al equipo nacional. «Aunque el cricket es mi gran pasión, yo ya dejé de jugar cuando entraron mejores jugadores al equipo», rememora Masih.

«El cricket ayuda a que los chicos no se desvíen hacia actividades delictivas como las drogas, mantiene su mente ocupada y les sirve para olvidar problemas. Además el espíritu deportivo nos aporta muchos valores como la paciencia, aguantar bien la presión o a aprender a trabajar en equipo», dice Khurram.


«Bollywood» y cricket, una mezcla explosiva
Para muchos la palabra «cricket» puede ser desconocida, pero para los indios es, como «Bollywood», casi un término sagrado. El cricket es un deporte parecido al beisbol que se juega con un bate –plano, parecido a una paleta de casi un metro de largo– y una pelota, de tamaño similar a la del tenis. En un partido, se enfrentan dos equipos de 11 jugadores cada uno y se juega en un campo de césped, más o menos ovalado y superior a un campo de fútbol. En el centro del campo hay un terreno rectangular, que se conoce con el nombre de «pich». Aunque se desconoce sus orígenes, el reglamento con el que se rige el juego fue redactado, hacia 1788, por el Marylebone Cricket Club (MCC) de Londres, y posteriormente se ha ido actualizando. El nombre proviene del vocablo inglés «crick», que significa «bastón de pastor», ya que ésa era la forma de los primeros bates, ligeramente curvados del siglo XVIII. El cricket se empezó a practicar de manera organizada en Inglaterra, a pesar que es popular en los países de la Mancomunidad Británica de Naciones y en los subcontinentes indios, donde es un deporte de masas. En Inglaterra y Australia se ha convertido en el deporte más popular de cada verano.
Con la llegada de la inmigración a España, esta actividad está proliferando rápidamente y existen varios clubes en Madrid, Marbella, Málaga, Jávea o Mallorca. Incluso en 1989 se fundó la Asociación Española de Cricket (AEC) para unificar los equipos.

 

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